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CASA ZAPATA

205 € Aportados de 12.000 € de objetivo

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Descripción detallada

Casa Zapata

Casa Zapata

Introducción:

Desde hace varios años, ronda sobre mi cabeza la idea de montar para el mundo del flamenco una compañía en donde plasmar una vivencia personal, con un grupo de amigos y amigas que aconteció en Sevilla hace ya unos años, concretamente el 11 de julio de 1997, el mismo día que ETA secuestró a Miguel Ángel Blanco y que posteriormente, fue asesinado a sangre fría.

Estas vivencias quiero que queden como algo natural de un flamenco natural y vivido de una forma natural en donde no había ni tapaderas ni cartón, todo salió de forma esporádica y sin planear. cosas que la vida pone por delante y que solo ocurren una vez, cosas únicas.

No son ni mejores ni peores que otras vivencias, son diferentes.

Fue tan grande ese pequeño momento, que creo que hoy en día aún tiene mucho más valor. Quizás cuando estábamos allí no nos dimos cuenta de lo que aquello significaba.

A medida que pasa el tiempo y estás viendo la evolución del flamenco, en todos los aspectos, desde los espectáculos programados de cante y baile, escenografías montadas, incorporación de nuevos instrumentos mezcolanzas con otras culturas musicales, o incluso, la desaparición de algunos artistas, unos de mucho nombre, otros no dé tanto, pero que al final, todos estamos dentro de un barco llamado Flamenco.

Como decía, en este mundo evolutivo, en donde las tecnologías, la investigación y la renovación van tan deprisa, hoy creo que es necesario pasarse un poco y trasladarnos en el tiempo y revivir esas experiencias desde la base de lo que quizás fuera el origen del flamenco.

Gente que venían de trabajar y se encontraban al final del día tomando una caña o una copa de vino en un bar, gente que estaban en su casa y bajan a tirar la basura y ya aprovechan para tomarse esa copa con los amigos, o gente del flamenco que acabada sus actuaciones en colmados o en fiestas de señorito se pasaban a gastarse el dinero ganado con los amigos.

No tenían nada, pero lo daban todo.

Eso es en el fondo lo que quiero transmitir, ese flamenco salido de lo natural de la vida, del encuentro entre amigos, del compartir lo poco que se tiene con la gente allegada. La vida no es nada sin estos momentos. Momentos en los que aparcamos los problemas, porque ya los retomaremos mañana por la mañana cuando volvamos a salir a trabajar, o simplemente a la calle, o sin ni siquiera salir.

Esa vivencia fue la que vivimos en Casa Zapata, una pequeña taberna de barrio, situada en la C/ Alfarería del Barrio de Triana en Sevilla. Allí, fuimos a comer unos caracoles y a tomarnos unos vinos, en un pequeño local, con la barra de madera, lleno de "farruncones", con un aspecto de abandonado, con los bidones de cerveza y las cajas de botellines y coca colas arrimados a la pared.

Una taberna muy pequeña pero que en sus paredes cerraba toda una vivencia histórica de un flamenco que ya no regresará. Situada esta taberna en la calle más flamenca del Barrio de Triana, la Alfarería. En donde un bautizo, una comunión, una simple reunión, era un momento de flamenco que quedará en el recuerdo de quien lo vivió. Como nos quedó a nosotros en el recuerdo de los que lo vivimos.

Llegamos de noche, tras ubicarnos en un hostal que se encontraba justo encima de un tablao de flamenco.

Dejamos las maletas y nos fuimos buscando un sitio para cenar en plan tapeo. Y llegamos a Casa Zapata, situada a pocos metros del Hostal.

Nos pedimos una cazuela de caracoles y empezamos a hablar de flamenco con el camarero, una persona cordial y muy educada que empezó a situarnos sobre que había sido el flamenco y que era hoy en día. En donde ya no se puede cantar, porque no a mucho tardar aparece la policía y hay que cerrar. Como cambian los tiempos.

Pero esa noche estábamos de suerte y no lo sabíamos. Mientras nos comíamos la cazuela picantita de caracoles aparecieron varios personajes, primero "cinco reales" como así le apodaban, con su traje de la campsa, que venía, claro está, de trabajar con su cigarro en la mano. Era alto, delgado con una cara chupada de una delgadez extrema, se coloca en una esquina, no muy lejos de nosotros, porque la barra no era grande, se pide su botellín y con cigarro en mano se lo va bebiendo.

No a mucho tardar, llegó Miguel Canoa, alto de complexión normal con su zapatilla de andar por casa, ya que venía de tirar la basura y entró a tomarse su cerveza antes de encerrarse en casa hasta la mañana siguiente.

Y por último llegó El Paqui, un hombre de amplia melena, con su puntito de haberse recorrido los bares de la zona, pero controlando. El Paqui se tomaba sus buenos cubatas.

Entraron en la conversación con nosotros y con el camarero y empezó sin darnos cuenta a fraguarse una noche inolvidable.

Cantes sin guitarra, a base de compás sobre la barra con los nudillos, bulerías, soleares, fandangos. Esas pataditas por bulerías, y unos cantes de soleares de Triana, o las bulerías de Bambino en la voz del Paqui, hicieron que esa noche, los duendes volvieran a Casa Zapata. Todo ello lo conservamos grabado, fotografiado y lo que es más importante en la memoria.

Previsión estreno:

La previsión del estreno será aproximadamente cuatro meses después de conseguir la financiación, ya que se realizará la preparación del escenario, ensayos y preparación de la obra.

La primera representación será en un teatro en Madrid y posteriormente se quiere realizar en Barcelona y Sevilla.

Escenografía:

La escenografía debe situarse en algo parecido a un tabanco del momento en que el flamenco aún se conservaba parcialmente dentro del ámbito más o menos privado, en reuniones de amigos.

Por un lado, un fondo de pared con una ventana de postigo en madera de cuarterones. La pared debe tener desconchones y algo de humedad. Estanterías de madera con escuadras de madera para ubicar botellas que han de ir acorde con la época. Estas deben ser pintadas, para comodidad del movimiento del escenario para otros sitios. Debe contener, una radio, antigua, de las de bombilla, para escenificar al flamenco, antes de que lleguen los personajes. Debe contener una puerta también, que quede abierta, pero el hueco de entrada cubierta con una cortina que evite la entrada de los mosquitos. Por esta puerta deben entrar los artistas. La parte inferior debe tener una decoración de azulejos sevillanos.

Por delante debe estar la barra, hecha en madera y que debe cubrir casi toda la pared. esta debe ser en madera vieja de pino, barnizada sin mucho cuidado para que el paso del tiempo quede reflejada en la misma. A su vez debe ser consistente, ya que se utilizará como una verdadera barra. En ella hay que hacer compás para el cante.

Hacia delante y un lateral del escenario, al lado contrario a la puerta, debe haber una mesa cuadrada con sillas de enea, para posteriormente continuar el espectáculo una vez que lleguen todos los personajes.

Decorado:

Contamos con decorado realizado en paneles desmontables de aglomerado de 10 mm sujetos mediante bastidores de maderas y pies de sujeción.

Va decorado de la siguiente forma:

Consta de un frontal, a la longitud del escenario, modular (acoplarlo a cualquier tamaño), decorado y pintado en forma de cal blanca imitación a una pared vieja y unos azulejos tipo sevillanos de zócalo.

Esta pared cuenta con una puerta de cuarterones pintada en marrón, envejecida por el tiempo y por las capas de pintura en su repintado.

Consta también de una ventana con su reja de forja exterior que hará de puente entre la luz de la calle y la luz de la escena, imitando el atardecer y el anochecer.

Sobre el fondo de pared, irá una estantería en madera que sujetará una radio antigua.

Varias estanterías que contendrán botellas y vasos de la época.

Así mismo, varios póster de carteles de toreros y algunas fotos de cantaores de flamenco, principalmente de Triana o Sevilla.

Consta de una percha en madera en donde se colgarán algunos enseres.

Un mostrador de madera de cuarterones antiguo, envejecido que hará de barra de bar.

Y finalmente una posible mesa (aún por determinar) y sillas, para la segunda parte del espectáculo.

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Sobre el Autor

lojondoporderecho

Juan José Gil Sánchez, natural de Aceuchal Badajoz, está vinculado al flamenco desde los 8 años. Con la edad de 14 años se traslada a Madrid y empieza a trabajar en la fundación de la Peña Flamenca Duende, posteriormente da conferencias sobre los diferentes palos del flamenco. Durante 10 años fue director del programa de radio flamenco en Radio Vallekas, "Jondo". Director de las Jornadas Flamencas de la Fortuna y del concurso de cante flamenco "Silla de Oro". Organizador

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